Butaca orejera Africa capitoné en beige con remaches y patas de madera

Una butaca suele sobrevivir al sofá con el que llegó a casa. La estructura de madera aguanta décadas, y lo que se gasta es la tela y el relleno: los brazos brillantes de tanto apoyarse, el asiento hundido, algún muelle que avisa al sentarse. Tapizar una butaca le devuelve su forma y, de paso, permite cambiarle el aire con una tela nueva.

Antes de tapizar una butaca conviene saber qué modelo tenéis y qué le pasa por dentro, porque de eso depende casi todo el trabajo. Vamos por partes.

Qué tipo de butaca tenéis

La butaca orejera es la de respaldo alto con dos alas a los lados de la cabeza, una variante del sillón que nació en Inglaterra para proteger de las corrientes a quien se sentaba junto a la chimenea. Lleva muchas piezas de tela, curvas cerradas y, en los modelos clásicos, tachuelas o vivos por todo el contorno. Es la que más horas de taller necesita.

La de brazos enrollados, la típica de estilo inglés, tiene un respaldo más sencillo, pero sus brazos obligan a plisar la tela con cuidado para que el frontal quede limpio y simétrico.

Después están las butacas capitoné, con botones que hay que volver a colocar uno a uno, y las de madera vista, donde el marco tallado queda a la vista y se puede aprovechar para restaurar el barniz a la vez que se tapiza.

Butaca orejera tapizada en tela beige con respaldo capitoné, tachuelas en la base y patas de madera curvas

Qué se cambia por dentro al tapizar una butaca

Lo primero es desnudarla. Salen la tela, las grapas y las tachuelas viejas, y en las butacas con años aparecen a veces dos o tres tapizados anteriores superpuestos, cada uno con su relleno. Todo eso se retira.

Con el armazón a la vista se revisan las uniones. Si una espiga baila o un travesaño está rajado, se encola y se refuerza antes de seguir. Tapizar sobre una estructura floja es tirar el trabajo.

Luego viene la base del asiento. En las butacas antiguas hay muelles atados a mano sobre cinchas de yute, y las más modernas suelen llevar cinchas elásticas con espuma encima. Los muelles sanos se conservan y se vuelven a atar. Las cinchas casi siempre se cambian, porque el yute se pudre y la goma pierde tensión con los años.

El relleno se rehace con espuma de la densidad adecuada para cada zona, más firme en el asiento y más blanda en respaldo y brazos, con una capa de guata que suaviza los cantos. Los materiales los explicamos en los tipos de relleno para sofá, y valen igual para una butaca.

Al final llegan la tela, los remates (vivo, cordón, galón o tachuelas) y la tela de bajos que cierra el asiento por debajo.

La tela: cuánta y cuál

Una orejera gasta bastante más tela que una butaca baja de brazos rectos. El consumo sube todavía más con rayas, cuadros o un dibujo grande, porque hay que casarlo en respaldo, asiento y brazos para que las líneas sigan de una pieza a otra. Por eso, para tapizar una butaca, el metraje se calcula con la pieza delante.

Si vais a tapizar una butaca de uso diario, la del rincón de lectura o la de quien ve la tele cada noche, buscad una tela con buena resistencia al roce, por encima de los 25.000 ciclos Martindale. Para una pieza de dormitorio que apenas se usa hay margen para terciopelos delicados o linos.

Con niños o mascotas en casa merece la pena mirar las telas antimanchas. En la página de telas de tapicería tenéis muestrarios para haceros una idea de colores y texturas.

Butaca de brazos enrollados en tela topo con patas rectas de madera oscura, un modelo sencillo para tapizar una butaca

Tapizar una butaca antigua o comprar una nueva

Las butacas antiguas suelen llevar armazón de madera maciza, ensamblado y encolado. Esa madera aguanta otras tantas décadas, así que tapizar una butaca antigua es casi siempre la opción sensata.

Las butacas de gama baja más recientes se montan a veces con aglomerado y grapas, y ahí toca valorar. Si el armazón está entero, se tapiza sin problema. Si el tablero se ha abierto por las uniones, rehacer la estructura puede costar más que el propio mueble.

Queda un motivo que no entra en ninguna cuenta: la butaca de la abuela, la que vino de otra casa, la del tallado que ya no se fabrica. Esas se recuperan siempre. Si tenéis también un sofá en la misma situación, echad un vistazo a cómo restaurar un sofá antiguo.

De qué depende el presupuesto de tapizar una butaca

Tapizar una butaca puede suponer trabajos muy distintos aunque dos modelos midan lo mismo, y un precio fiable sale de ver la pieza. Lo que más pesa en la cuenta es esto:

  • El modelo, porque una orejera o una capitoné llevan más horas que una butaca de líneas rectas.
  • Lo que haya que rehacer por dentro, desde las cinchas y los muelles hasta la estructura.
  • La tela elegida y los metros que necesita, sobre todo si tiene dibujo que casar.
  • Los remates, porque tachuelas, botones de capitoné, vivos y galones suman mano de obra.
  • La madera vista, si además queréis restaurar el barniz.

Podéis pedir presupuesto sin compromiso, y si la butaca pesa o no cabe en el coche, trabajamos como tapicero a domicilio en Madrid.

Colocar y cuidar una butaca recién tapizada

Cuando acaba el trabajo, la butaca empieza otra etapa, y el sitio donde la pongáis influye en cuánto dura el tapizado.

El sol directo es el enemigo silencioso. Una butaca junto a una ventana orientada al sur pierde color en el lado que da a la luz, y las telas oscuras o de tonos intensos lo acusan antes. Un estor ligero o una cortina fina durante las horas de más sol alarga la vida del color. Tampoco conviene arrimarla a un radiador, porque el calor reseca la tela y el relleno.

Los primeros días

La espuma nueva se asienta con el uso, y el tapizado también: las pequeñas arrugas que aparecen al principio suelen alisarse solas. Aspirad con la boquilla de tapicería de forma regular, entrando en los pliegues del respaldo y de las alas, que es donde se mete el polvo.

Hábitos que ayudan

  • Evitad sentaros en el borde de los brazos: fuerza la costura y el relleno.
  • Si la butaca lleva cojín suelto, girarlo de vez en cuando reparte el desgaste.
  • Con gato en casa, un rascador cerca y una manta sobre el asiento evitan que las uñas se enganchen en la tela.
  • Una mancha pequeña se trata el mismo día, con la etiqueta de la tela delante y una prueba previa en un rincón oculto.

Si la butaca se queda en un rincón de lectura, un puf o un reposapiés tapizado con la misma tela reparte el uso y protege el borde delantero del asiento.

Preguntas frecuentes

¿Se puede cambiar solo el asiento?

Sí, cuando respaldo y brazos están bien y lo único hundido es el asiento. Tened en cuenta que la tela vieja estará gastada por el sol y el uso y la nueva no casará con ella, así que casi siempre compensa hacerla entera o elegir un tono que contraste a propósito.

¿La butaca conserva su forma original?

Sí. Al desmontarla guardamos las piezas de tela vieja como plantilla, y el mueble vuelve con la misma silueta, con relleno y tela nuevos.

¿Podéis tapizar una butaca a juego con el sofá?

Si la tela del sofá sigue en catálogo, sí. Si ya no se fabrica, buscamos una que combine en color y textura, o tapizamos las dos piezas a la vez para que queden iguales.

Si estáis pensando en tapizar una butaca, contadnos qué modelo es y qué le pasa desde la página de contacto. Y si las sillas del comedor también piden cambio, lo explicamos en tapizar sillas en Madrid.