cojines de asiento

Los cojines de asiento son la primera pieza de un sofá que pide auxilio. La tela sigue impecable, el armazón está firme y aun así uno se sienta y nota que llega hasta abajo. Ahí no hay nada roto: es el relleno, que ha cumplido su vida útil.

Es también la reparación más agradecida que hacemos, porque devuelve la comodidad del primer día sin tocar el resto del mueble. Estas son las decisiones que hay que tomar cuando toca renovarlos.

Qué relleno llevan los cojines de asiento

La espuma de alta resiliencia es lo que ponemos en la mayoría de los cojines de asiento. Se elige por densidad, y esa cifra es la que decide cuántos años va a durar: por debajo de 25 kilos por metro cúbico el bloque se hunde en un par de temporadas, y a partir de 30 aguanta el uso diario de una familia entera.

La fibra hueca siliconada es más blanda y muy socorrida en cojines de respaldo, donde nadie se apoya con todo el peso. Tiene una pega conocida: se apelmaza y hay que ahuecarla a mano cada semana.

El plumón queda espectacular y pide mantenimiento constante. Y luego está la fórmula mixta, un núcleo de espuma envuelto en fibra, que es la que mejor equilibrio da y la que más pedimos para salones de uso intenso. Lo desarrollamos en el artículo sobre rellenos para sofá.

Dos butacas tapizadas en tela estampada de flores en blanco y negro con cojines rojos, en una sala con lámpara de pie

Medir los cojines de asiento, que es donde se falla

Los cojines de asiento se miden con el bloque desnudo encima de la mesa, nunca con la funda puesta ni dentro del sofá. Ancho, fondo y alto, y con eso se corta la espuma.

Hay un detalle de oficio que marca la diferencia entre un cojín que parece nuevo y uno que hace bolsas: la funda se confecciona uno o dos centímetros más pequeña que el bloque. Así la espuma trabaja apretada, llena las esquinas y la tela queda tensa. Cuando la funda se hace a la medida exacta, arruga a la semana.

En sofás con asiento corrido, el bloque único se puede dividir en dos o tres piezas para que resulte manejable. Se gira más fácil y el desgaste se reparte.

Cuándo se recupera el cojín y cuándo se cambia

Hay una prueba casera que vale para salir de dudas. Sacad el cojín, ponedlo de canto y presionad el centro con la mano. Si recupera la forma al soltar, todavía le queda cuerda y basta con girarlo cada mes. Si se queda con la huella marcada, el bloque está muerto.

La tela manda en la segunda parte de la decisión. Cuando está entera, cambiamos solo el relleno y reutilizamos las fundas, que es lo más económico y lo que más nos piden. Con la tela ya rozada o descolorida por el sol, aprovechamos para vestir el sofá completo y así el color queda igualado en todas las piezas.

Un aviso que damos siempre: renovar solo los cojines de asiento de un sofá viejo deja los respaldos hundidos al lado de asientos firmes, y el contraste canta bastante. Merece la pena mirar el conjunto antes de decidir.

Butacas, sillones y bancos de ventana

Fuera del sofá, los cojines de asiento aparecen en sitios que la gente no asocia con el tapicero. El banco de la entrada, el poyete de una ventana, la butaca de lectura del dormitorio, el baúl de los pies de la cama.

En esas piezas el planteamiento cambia, porque casi nunca hay una funda previa que copiar. Tomamos plantilla en cartón sobre el hueco real, sobre todo cuando la ventana tiene un alféizar irregular o el banco va encajado entre dos muebles.

Para asientos que se usan a ratos, un bloque de cinco centímetros con la densidad correcta basta y sobra. En una butaca de leer todas las noches subimos el grosor y la densidad, que ahí el uso se parece más al de un sofá.

Telas y fundas: lo práctico

En los cojines de asiento el roce es máximo, así que aquí mandan los tejidos de resistencia alta. Las telas decorativas bonitas se quedan para los cojines de adorno, donde nadie se sienta.

La cremallera conviene pedirla siempre, y a ser posible en la parte trasera, escondida bajo el respaldo. Permite sacar el bloque para lavar la funda y, sobre todo, permite reponer el relleno dentro de unos años sin descoser nada.

Sobre el lavado, cuidado con la lavadora. Muchas fundas encogen lo justo para no volver a entrar; agua fría, programa corto, cero secadora, y colocarlas todavía húmedas sobre la espuma para que sequen con la forma puesta.

Puf modelo Ítaca tapizado en tela de rayas en tonos beige y gris, con cuatro patas curvas oscuras

Combinar los cojines decorativos sin liarla

Aquí entramos en terreno de gustos, aunque hay tres apaños que funcionan casi siempre. El primero: número impar por sofá, tres o cinco, que la simetría perfecta deja el conjunto rígido.

El segundo, un solo estampado protagonista acompañado de lisos que saquen alguno de sus colores. En la foto de arriba, las butacas ya llevan el dibujo, así que los cojines rojos hacen justo eso: recogen un tono y lo suben de volumen.

Y el tercero, variar el tamaño. Dos cojines grandes en las esquinas y uno mediano en el centro dan una escena mucho más natural que cinco piezas idénticas alineadas como en un escaparate.

Un truco de taller: si vais a confeccionarlos a medida, pedid que sobre medio metro de la tela del sofá. Con ese retal se hacen dos cojines a juego y el salón queda cosido con el mismo hilo.

Cojines de asiento para terraza y jardín

Los cojines de asiento de exterior tienen otras reglas que los del salón, porque sufren sol, humedad y cambios de temperatura. Si los encargáis para sillas de terraza, un banco de porche o un sofá de jardín, hay tres decisiones que tomar.

La tela

Buscad tejidos pensados para exterior, con fibras que resistan la luz del sol sin desteñir y que no se empapen. Una tela de interior muy bonita se descolora en una temporada y se llena de moho si se moja. Pedid siempre la ficha del fabricante y comprobad que indica uso en exterior.

El relleno

Una espuma de celda abierta deja pasar el agua y se seca antes que una compacta, que retiene la humedad en el centro del bloque. También se utilizan fibras que escurren con facilidad. El plumón queda descartado en exterior, porque se apelmaza y huele al mojarse.

Cremalleras, cintas y guardado

  • Cremallera para sacar el bloque y lavar la funda cuando la terraza coja polvo.
  • Cintas en el respaldo de la silla, para que el cojín no se desplace ni salga volando con el viento.
  • Un sitio donde guardarlos en invierno o en días de lluvia. Aunque la tela aguante, un cojín seco dura más que uno que pasa meses a la intemperie.

Antes de tomar medidas, fijaos en la forma del asiento: las sillas de jardín suelen tener las esquinas redondeadas, y el cojín debe seguir ese contorno para no quedar descolgado.

Preguntas rápidas

¿Podéis hacer solo los cojines, sin tocar el sofá?

Sí, es de los encargos más habituales. Recogemos los cojines de asiento, cortamos los bloques nuevos y los devolvemos montados dentro de sus fundas.

¿Hace falta que vayáis a casa a medir?

Con las medidas del bloque y una foto del sofá solemos tenerlo resuelto. Vamos a domicilio cuando el asiento es corrido o cuando hay que decidir tela, para llevar el muestrario.

¿Se puede recuperar un cojín de plumón apelmazado?

A veces sí, aireándolo y reponiendo parte del relleno. Cuando la pluma ya está rota y hecha polvo, la solución es rehacer el interior entero.

¿Cuánto duran unos cojines de asiento nuevos?

Con una densidad correcta y un uso familiar normal, entre ocho y diez años antes de volver a notarlos bajos. Girarlos una vez al mes alarga bastante ese plazo, porque reparte el hundimiento por las dos caras.

Si vuestro sofá se ha quedado bajo de asiento, mandadnos las medidas de los cojines y una foto por la página de contacto. Trabajamos a domicilio en toda la Comunidad de Madrid y os decimos qué relleno encaja con vuestro uso. También podéis ver más ejemplos en tapicería de muebles o mirar las opciones de telas de tapicería antes de decidir.