Rellenos para Sofás
Un sofá tiene que ser resistente al paso de los años sin renunciar a la comodidad que brinda. Es por ello que debemos saber los tipos de rellenos para sofá que existen para garantizar al máximo nuestro confort sin golpear nuestro bolsillo a largo plazo.
Lista de tipos de rellenos para sofá
Dependiendo del tipo de relleno que conforme al sofá, éste influirá en una u otra forma en la ergonomía del mismo. A continuación te presentamos qué tipos de rellenos hay para sofá con sus respectivas ventajas y desventajas.
- Espuma: Es de los tipos de rellenos para sofá más económicos. Son bastante duraderos y resistentes, recuperan su forma original rápidamente. Su inconveniente es que los rellenos de espuma son muy duros y poco adaptables por lo que no se recomienda para personas con problemas en la espalda.
- Placa Soft: Es uno de los tipos de rellenos para sofá que se acopla temporalmente al contorno de nuestra figura y que al cabo de unos cuantos segundos vuelve a su posición inicial. Son una de las mejores opciones ya que este material tienen un tiempo de vida útil muy largo siempre y cuando no soporte cargas muy pesadas durante mucho ya que pueden provocar deformaciones en la placa.
- Rellenos Sintéticos: Están elaborados en látex antialérgico. Este material también es impermeable lo que permite que el sofá se mantenga aseado por mucho más tiempo aparte de que este material no se deforma fácilmente.
- Vellón siliconado: Consiste en una fiebra de poliéster hueca y siliconada. Es un material bastante suave con una rápida recuperación de su forma original. Es ideal para rellenar el respaldo de los sofás, aunque por el otro lado no es muy recomendable para lugares calurosos.
- Hiper Soft: Es un relleno que se aplica dependiendo del fabricante, algunos solo colocan una capa superficial mientras que otros pueden rellenar completamente los cojines con ellos. Tienen la particularidad de que no se deforman, tienen un excelente rebote y es bastante confortable.
- Plumas: Es uno de los rellenos más cómodos, pero también uno de los más costosos, suelen ser plumas de oca, ganso o pato. Su desventaja aparte de su elevado precio es que se deforman con el pasar de los años.
Sea cual sea el tipo de relleno del que esté compuesto un sofá es recomendable dar la vuelta a los cojines de vez en cuando para evitar que se deformen al recibir peso de un solo lado, logrando contribuir al alargamiento de su vida útil.
Por qué el cojín se hunde antes por un lado
No todos los tipos de rellenos para sofá envejecen igual: la espuma de poliuretano de baja densidad cede donde te sientas siempre, mientras que la de alta densidad reparte el peso y tarda años en marcarse. La pluma es la más cómoda al tacto, pero exige ahuecarla casi a diario o pierde volumen enseguida.
Cuánto dura cada relleno cuando lo cambiamos en el taller
Al retapizar comprobamos los tipos de rellenos para sofá que trae cada pieza antes de decidir qué poner. Casi nunca metemos solo espuma: un núcleo de alta densidad debajo y una capa de fibra siliconada arriba reparte mejor el peso y tarda más en notarse el hundido. En sofás de uso diario mezclamos densidades por zona: un bloque más firme donde se sienta el peso y otro más blando en los laterales, en vez de un único bloque para todo el asiento.
La pluma sigue siendo la que más piden para el respaldo, aunque avisamos de que hay que ahuecarla. Entre los tipos de rellenos para sofá que trabajamos, ese es el que más mantenimiento pide, pero también el más cómodo al tacto.
Cómo saber que el relleno de tu sofá ya no da más de sí
El cojín no avisa de golpe: va cediendo poco a poco y uno se acostumbra. Hay señales claras. Si al levantarte el asiento tarda en recuperar la forma o se queda con tu marca, el relleno ha perdido elasticidad. Si notas el armazón a través del cojín, o la funda del cojín queda vacía por las esquinas, ha perdido volumen. Y si al sentarte oyes crujidos sin que se mueva nada, conviene mirar también los muelles o las cinchas.
Qué se puede cambiar sin tocar la tela
Muchas veces basta con sustituir el núcleo del cojín y dejar la tela exterior como está, siempre que esté en buen estado. Eso ahorra tela y permite ajustar la firmeza: más duro si el sofá se queda corto de asiento, más blando si resulta incómodo. Al elegir entre los tipos de rellenos para sofá, piensa en quién se sienta y durante cuánto tiempo.
Un apunte práctico de mantenimiento: los núcleos de espuma no se lavan en lavadora, porque se desmenuzan. Para el polvo basta con airear los cojines y aspirar la funda.



